Renuncia Evo Morales tras el fraude electoral con el que pretendía un tercer mandato presidencial en Bolivia
Después de casi 14 años en el poder y siendo el primer presidente indígena de Bolivia, Evo Morales renunció tras semanas de protestas violentas por acusaciones de fraude en las elecciones del 20 de octubre. La crisis se agravó cuando el jefe militar pidió su dimisión para restaurar la paz.
Morales anunció su renuncia desde el Chapare, su base política, y aseguró que no quería enfrentamientos. Sin embargo, no quedó claro quién asumiría el cargo, ya que el vicepresidente y la presidenta del Senado también renunciaron.
El expresidente denunció un golpe de Estado tras su salida. Mientras tanto, miles celebraron en las calles y manifestantes quemaron un féretro frente a la casa presidencial.
El informe de la OEA que señalaba irregularidades en las elecciones y sugería nuevos comicios fue clave en la crisis. Morales aceptó convocar elecciones, pero no detuvo las protestas ni la renuncia de ministros, ni la pérdida del apoyo militar y policial.
La oposición y líderes cívicos pidieron un acuerdo nacional para elegir un nuevo juez electoral y organizar las próximas elecciones. Carlos Mesa, segundo en la contienda, rechazó que Morales se postulara nuevamente.
Las protestas se intensificaron con amotinamientos policiales y rechazo a un diálogo nacional propuesto por Morales. Su popularidad había disminuido por escándalos y acusaciones, a pesar de una buena gestión económica.
La renuncia de Morales y sus posibles sucesores crea un vacío político. La Constitución establece que el vicepresidente o líderes legislativos deben asumir y convocar elecciones en 90 días, pero todos renunciaron.
Ante esta situación inédita, algunos expertos sugieren que Morales siga en el cargo temporalmente y que la Asamblea elija un sucesor. Líderes opositores proponen una junta de notables para gobernar y llamar a elecciones, aunque no es constitucional.
Morales calificó su salida como un golpe de Estado y acusó a Mesa y Camacho de conspirar contra él. Mesa insiste en respetar la Constitución y que la Asamblea elija al sucesor para evitar justificaciones a Morales.
En el ámbito internacional, la oposición de Nicaragua celebró la renuncia de Morales y expresó esperanza de un cambio similar en su país, con mensajes de apoyo a la oposición nicaragüense para salir de la dictadura.
En resumen, Bolivia enfrenta un momento de incertidumbre política tras la renuncia de Morales y sus sucesores, con desafíos para restablecer el orden constitucional y convocar nuevas elecciones.
