El INAH, un obstáculo de corrupción en el desarrollo de obras e inversiones
Desde 2010, Eduardo López Calzada dirige el Centro INAH Yucatán, pero su gestión enfrenta críticas por retrasos, corrupción y falta de avances en protección del patrimonio. Empleados y empresarios señalan lentitud en permisos que afectan obras y proyectos.
Un ejemplo claro fue la demora de más de un mes para autorizar la reparación del muro del templo de Santa Lucía tras una tromba, lo que afectó eventos religiosos. Empresarios locales han buscado diálogo con López Calzada para agilizar trámites, pero sin resultados concretos.
En 2016, trabajadores del INAH protestaron por presuntos desvíos de 3.5 millones de pesos entre 2011 y 2012, y pidieron una auditoría. Además, denuncian falta de herramientas para su labor, como en Chichén Itzá, donde solo cuentan con dos podadoras para mantener el sitio.
Un conflicto persistente es el de los vendedores ambulantes en Chichén Itzá, quienes acusan al director de permitir su entrada mediante pagos, a pesar de pedir su desalojo. En 2019, la organización de artesanos rechazó cualquier intento de desalojo y exigió la destitución de López Calzada, advirtiendo que podría generar caos en la región.
En resumen, la gestión del delegado del INAH en Yucatán enfrenta cuestionamientos por retrasos, irregularidades y conflictos sin resolver, lo que afecta tanto al patrimonio cultural como a la comunidad local.
