Reino Unido le da el último adiós a Isabel II

Reino Unido le da el último adiós a Isabel II
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El 19 de septiembre de 2022, Reino Unido despidió a la reina Isabel II con un funeral de Estado lleno de tradición y emoción. La monarca, que reinó por más de 70 años, fue homenajeada en una ceremonia que repasó su vida y legado.

Antes del funeral en la Abadía de Westminster, la campana tenor sonó durante 96 minutos, un minuto por cada año de vida de Isabel II. La abadía, lugar histórico de coronaciones y bodas reales, fue escenario de esta ceremonia que no se veía desde el siglo XVIII para un monarca.

El féretro, cubierto por el estandarte real y acompañado por símbolos como la corona imperial, el orbe y el cetro, fue el centro de la ceremonia. La corona, adornada con miles de piedras preciosas, y el orbe y cetro, símbolos de poder y soberanía, destacaron en el homenaje. La corona de flores sobre el ataúd incluía romero, roble inglés y mirto, flores con significado personal para la reina. La música, dirigida por James O’Donnell, incluyó himnos como “El Señor es mi pastor” y un lamento de gaita en honor a Escocia, lugar donde falleció la monarca.

El cortejo fúnebre recorrió lugares emblemáticos como el Palacio de Buckingham y el monumento a la reina Victoria, con la Marina Real tirando del carro de artillería, una tradición que se remonta a 1901. Las campanas del Big Ben y cañonazos en Hyde Park marcaron el paso solemne por las calles de Londres.

La procesión atravesó el Arco de Wellington, un monumento histórico coronado por la mayor escultura de bronce de Europa. Luego, el féretro fue trasladado al Castillo de Windsor, residencia de la reina durante la pandemia y lugar donde pasó gran parte de su vida.

En el Castillo, el cortejo recorrió el Long Walk hasta la Capilla de San Jorge, donde se celebró otro servicio fúnebre. Miles de personas se reunieron para despedir a la reina, mientras la Guardia Granadera y regimientos escoceses e irlandeses acompañaban la procesión con gaitas y tambores.

La ceremonia en la Capilla de San Jorge incluyó la retirada simbólica del cetro, el orbe y la corona imperial del féretro, marcando la separación final de la reina de sus símbolos de poder. El Lord Chamberlain rompió su bastón de mando, señalando el fin del servicio de la soberana. El féretro descendió a la bóveda real acompañado nuevamente por el lamento del gaitero. La ceremonia concluyó con una bendición y el himno “God save the King”.

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