Militares cubanos se infiltran entre los médicos enviados a México, denuncia una ONG
En agosto de 2022, la ONG Prisoners Defenders denunció que el gobierno cubano envía militares infiltrados en las misiones médicas en México, violando la Constitución mexicana. Según la organización, las brigadas médicas no están compuestas por especialistas, sino por médicos generales, debido al temor de que puedan desertar.
El presidente de Prisoners Defenders, Javier Larrondo, afirmó que la misión médica en Nayarit incluye militares que no son registrados por migración, ya que ingresan por aeropuertos militares y sus documentos son retenidos por autoridades cubanas en México. Además, señaló que en el grupo hay miembros de seguridad del Estado y de la inteligencia cubana.
La exdiputada Beatriz Pagés pidió transparencia al gobierno mexicano sobre la presencia de militares cubanos, calificando esta acción como una intromisión que afecta la soberanía y podría tener fines políticos, como el adoctrinamiento de las fuerzas militares mexicanas. También advirtió que esta situación podría fortalecer un proyecto autocrático similar al de Venezuela.
Ricardo Pascoe, exembajador de México en Cuba, exigió información sobre los acuerdos alcanzados tras la visita de López Obrador a la isla acompañado por titulares de Defensa y Marina. En la conferencia participó también el Parlamento Europeo, que mostró preocupación por el tema.
Testimonios de médicos desertores revelan que Cuba envía médicos generales con poca experiencia, sometidos a cursos breves y sin información clara sobre su destino. Los especialistas se quedan en Cuba para evitar deserciones, mientras que los médicos en misión enfrentan condiciones laborales difíciles.
Prisoners Defenders califica estas misiones como esclavitud moderna, ya que el régimen cubano retiene la mayor parte de los salarios pagados por México, entregando solo una fracción a los médicos. Esto contraviene acuerdos comerciales como el T-MEC, que prohíben el trabajo forzoso.
Durante la pandemia, México pagó 10,700 dólares mensuales por cada médico cubano, pero estos recibían solo 600 dólares. Además, el 75% del personal es seleccionado y no voluntario, no firman contratos ni conocen su remuneración, y se les retiran pasaportes y títulos para evitar deserciones.
La ONG también denuncia que todos los médicos reciben adoctrinamiento comunista y que la mayoría debe participar en reuniones políticas obligatorias en los países donde operan. Prisoners Defenders, con base en España y apoyo de la Unión Europea, monitorea esta situación en varios países bajo regímenes autocráticos.
