La pandemia de COVID-19 suma 5 millones de muertos en 2 años
La pandemia de COVID–19 alcanzó el lunes cinco millones de muertes en todo el mundo, menos de dos años después de su inicio. Esta crisis no solo afectó a países pobres, sino que también golpeó a naciones ricas y sus sistemas de salud.
Estados Unidos, la Unión Europea, Gran Bretaña y Brasil, que representan un octavo de la población mundial, suman casi la mitad de las muertes. Estados Unidos lidera con 745.000 fallecidos. Según el doctor Albert Ko de Yale, este es un momento crucial para reflexionar sobre cómo protegernos y evitar más pérdidas.
La cifra, registrada por la Universidad Johns Hopkins, equivale a la población combinada de Los Ángeles y San Francisco y es la tercera causa de muerte global tras enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Sin embargo, es probable que las muertes reales sean mayores debido a limitaciones en pruebas y registros, especialmente en países como India.
El virus ha afectado diferentes regiones en distintos momentos. Actualmente, Rusia, Ucrania y Europa oriental enfrentan altos contagios, donde la desinformación y baja vacunación agravan la situación. En Ucrania, solo el 17% de adultos está vacunado, y en Armenia apenas el 7%.
El doctor Wafaa El-Sadr destaca que el COVID–19 ha golpeado con fuerza a países con más recursos, donde hay más personas mayores y vulnerables. En contraste, los países pobres tienen poblaciones más jóvenes, menos propensas a enfermar gravemente.
Aunque India sufrió un brote grave de la variante delta, su tasa diaria de muertes reportadas es menor que la de países más ricos, aunque con datos inciertos. Dentro de los países ricos, las comunidades más pobres han sido las más afectadas, como ocurre en Estados Unidos con negros e hispanos, quienes enfrentan más pobreza y menos acceso a salud.
La distribución desigual de vacunas también refleja la brecha entre ricos y pobres. Mientras países desarrollados aplican dosis de refuerzo, en África menos del 5% de la población está completamente vacunada. Naciones Unidas calificó esta situación como una “vergüenza global”.
El impacto humano es profundo. En Uganda, Cissy Kagaba perdió a sus padres durante la pandemia y siente que la Navidad ya no será igual. En India, Reena Kesarwani enfrenta sola la vida tras la muerte de su esposo por COVID–19 en un sistema de salud colapsado.
En Italia, la ciudad de Bérgamo, una de las más afectadas, registra ahora la tasa de vacunación más alta del país, resultado del trauma colectivo vivido. En Florida, LaTasha Graham recuerda a su hija fallecida, quien soñaba con ser cirujana. En Brasil, Erika Machado honra la memoria de su padre en un monumento a las víctimas.
La pandemia ha unido al mundo en dolor y ha dejado lecciones sobre la desigualdad y la necesidad de solidaridad global para enfrentar esta crisis.
