Un estudio del IPN señala que el amaranto reduce niveles de colesterol y triglicéridos
En la Ciudad de México, el 8 de octubre de 2021, científicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) compartieron un hallazgo interesante para la salud: la semilla germinada de amaranto no solo es rica en proteínas, sino que también ayuda a reducir el colesterol y los triglicéridos altos.
La doctora Cristian Jiménez Martínez, experta en alimentos, junto con la doctora Leticia Garduño Siciliano, especialista en Ciencias Químicobiológicas, investigan cómo diversificar el consumo del amaranto, un alimento tradicional prehispánico, para potenciar sus beneficios.
El amaranto, conocido como Huautli en Náhuatl, fue un cultivo esencial para las civilizaciones Inca, Maya y Azteca, tan importante como el maíz y el frijol. Se consumía en masa llamada Tzoalli, usada también para crear figurillas de deidades en ceremonias religiosas, lo que le daba un carácter sagrado.
Desde el punto de vista nutricional, el amaranto combina características de cereales y leguminosas, aportando aminoácidos esenciales que no se encuentran completos en ninguno de estos grupos por separado. Por eso, se considera una mezcla natural que aporta proteínas de calidad similar a las de origen animal.
La doctora Jiménez resaltó que el amaranto tiene un buen balance de aminoácidos, especialmente triptófano y lisina. En su estudio, observaron que el consumo diario de la semilla germinada redujo en casi un 50 % el colesterol total en sangre durante las pruebas.
El experimento se realizó con roedores a los que se les dio una dieta alta en calorías durante cuatro semanas, junto con una dosis específica de amaranto germinado. Los resultados mostraron que el grupo que consumió el amaranto tuvo un nivel de colesterol un 47 % menor que el grupo que solo siguió la dieta hipercalórica.
La doctora Jiménez aclaró que la semilla de amaranto que se vende comúnmente está reventada, pero la innovación de su proyecto es germinarla un tiempo específico para modificar y potenciar sus propiedades biológicas.
El objetivo final es desarrollar un producto funcional que pueda llegar a la población y contribuir a mejorar la salud a través de un alimento tradicional con beneficios comprobados.
