Recuperación del campo en Yucatán dependerá del clima: expertos

Recuperación del campo en Yucatán dependerá del clima: expertos
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En la Península de Yucatán, los campesinos empiezan a retomar sus ciclos de siembra tras las intensas lluvias causadas por tormentas tropicales y huracanes. Sin embargo, la cooperativa Túumben Kóoben advierte que la recuperación del campo dependerá de que este año no haya lluvias o sequías extremas.

Dulce Magaña, integrante de esta cooperativa que opera en Campeche, Yucatán y Quintana Roo, explicó que las tormentas dañaron miles de productos agrícolas, lo que afectó gravemente la economía de las familias campesinas. La pandemia de COVID19 complicó aún más la situación, limitando las opciones de empleo.

El cambio climático ha generado un doble impacto: las lluvias intensas y la pandemia. Ahora, aunque los productores han comenzado a sembrar, la incertidumbre persiste porque sus ganancias dependen de condiciones climáticas estables. Además, deben estar atentos tanto a la cantidad de lluvia como a posibles sequías.

Muchos campesinos no cuentan con acceso a tecnologías para prever el clima a largo plazo y dependen de conocimientos ancestrales, que ya no son tan fiables debido a la variabilidad del clima. Esto los mantiene a merced de cambios repentinos en el ambiente.

Algunos agricultores reportan una recuperación incipiente en cultivos y apicultura, pero la situación sigue siendo delicada. Según Paolo Xiú, también de la cooperativa, las afectaciones varían entre los tres estados.

El Gobierno de Yucatán registró que las lluvias afectaron cerca de 96 mil hectáreas y causaron pérdidas económicas por aproximadamente mil 600 millones de pesos.

El cambio climático, explicó Paolo, se refleja en años con sequías extremas y otros con lluvias intensas, como ocurrió en 2019 y 2020 respectivamente. Este fenómeno se debe a prácticas como el monocultivo, la deforestación, la falta de planeación en proyectos regionales y el aumento de la ganadería.

Para adaptarse, los campesinos han modificado sus prácticas, cambiando los tiempos de siembra y optando por semillas de ciclo corto, que maduran en dos meses y medio, en lugar de las tradicionales de ciclo largo de cuatro meses.

Entre los cultivos afectados y en recuperación están la pitahaya, la milpa, el tomate, el chile habanero y la sandía, entre otros.

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