El Arzobispo de Yucatán anuncia los protocolos sanitarios y disposiciones litúrgicas al reanudarse el culto público
El 6 de septiembre de 2020, el Arzobispo de Yucatán, Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, envió una carta a sacerdotes, diáconos, consagrados, seminaristas y fieles laicos, anunciando los protocolos para reanudar el culto público en la arquidiócesis durante la pandemia de Covid-19.
Tras revisar las “Orientaciones Litúrgicas para Reanudar el Culto Religioso en Tiempo de Pandemia“ de la Conferencia del Episcopado Mexicano y considerando las normas sanitarias estatales, se establecieron lineamientos para la apertura gradual de templos y actividades eclesiásticas.
La participación será gradual y limitada a fieles sin síntomas de Covid-19 ni comorbilidades. La reapertura iniciará el 15 de septiembre de 2020 con un aforo máximo del 30%. Cada parroquia diseñará su plan de apertura. La dispensa del precepto dominical continúa, especialmente para personas vulnerables, y las misas seguirán transmitiéndose en redes sociales.
Entre las medidas sanitarias para los fieles destacan el uso obligatorio de cubrebocas, lavado frecuente de manos, uso de gel antibacterial, distanciamiento social de 1.5 metros y evitar saludos físicos. En los templos se desinfectará antes y después de cada celebración, habrá un equipo encargado de higiene, se controlará la entrada y salida por puertas diferentes, se tomará temperatura y se marcarán los lugares para sentarse, permitiendo que familias de hasta cuatro personas compartan banca.
En las celebraciones, el personal litúrgico usará cubrebocas y mantendrá distancia. No se entregarán hojas dominicales y se desinfectarán micrófonos. El rito de la paz se realizará sin contacto físico. La comunión se dará solo en la mano, con ministros usando cubrebocas y gel antibacterial. Sacerdotes mayores o con enfermedades graves están dispensados de celebrar con pueblo.
Respecto a la piedad popular, no se expondrán imágenes para ser tocadas ni se llenarán pilas de agua bendita para evitar contagios. Las oficinas parroquiales mantendrán protocolos de higiene y sana distancia.
Para los sacramentos, se establecen normas específicas: el bautismo se podrá celebrar cualquier día con máximo cuatro niños, con padres y padrinos presentes y sin contacto físico en ciertos ritos; la confirmación se organizará en grupos según aforo, pudiendo realizarse en varias celebraciones; el matrimonio tendrá aforo reducido al 30%, con medidas higiénicas y limitación en el número de invitados; la reconciliación se realizará en espacios ventilados, con cubrebocas y distancia, y no será posible por medios digitales; la unción de enfermos se hará sin contacto físico y con guantes o gel antibacterial; la comunión a enfermos se administrará con medidas estrictas de higiene y protección, y para casos de Covid-19 se cuenta con un equipo especial y un número telefónico para atención.
Finalmente, las fiestas tradicionales se adaptarán para evitar aglomeraciones, con procesiones en vehículos y sin convivios sociales. Se pide no promover grupos numerosos en celebraciones como la Virgen de Guadalupe y evitar visitas masivas a iglesias turísticas.
Estas disposiciones serán promovidas por sacerdotes y comunidades durante la contingencia y se actualizarán según la evolución de la situación sanitaria.
