Usar a niñas y niños como moneda de cambio es mezquino y cobarde
En Mérida, Yucatán, se ha generado polémica por la intención de boicotear una fiesta infantil organizada en los bajos del Palacio de Gobierno. Esta celebración, dedicada a niñas y niños para despedir el 2019 y recibir el nuevo año, está siendo utilizada como escenario para una protesta política.
El llamado a manifestarse proviene de “Huacho” Díaz Mena y sus colaboradores Gustavo Rodríguez Calderón, Jesús González Cupul y Guillermo Barrera Fernández, quienes convocan a jubilados y pensionados del Isstey a reunirse en el mismo lugar y hora del evento infantil. Esta situación pone en riesgo la seguridad y el bienestar de los menores, quienes son usados como herramientas para presionar al gobierno estatal en asuntos laborales y jurídicos.
“Huacho” Díaz Mena, señalado por manipular programas y apoyos para beneficio personal y con aspiraciones políticas en Morena, ha sido criticado por emplear tácticas de engaño, chantaje y oportunismo para avanzar en su carrera. El uso de niños y niñas como moneda de cambio en este contexto refleja una estrategia que muchos consideran mezquina y carente de ética. La comunidad ha expresado su rechazo a esta maniobra que pone en peligro una celebración familiar y de gran importancia social.
