Mientras en Yucatán se menoscaba el presupuesto para conservar y mejorar la seguridad, en otros lados la muerte y el terror son los dueños de las calles
La violencia en Quintana Roo está fuera de control y no hay lugar seguro. En los últimos días, se registraron varios ataques armados en Cancún y Playa del Carmen que dejaron al menos cinco personas muertas y varias heridas.
En Yucatán, se propuso un impuesto para mejorar la infraestructura de seguridad en calles y espacios públicos, pero esta iniciativa ha sido rechazada por intereses ocultos. Esto pone en riesgo la tranquilidad de las familias yucatecas, que buscan evitar la violencia que ya afecta a estados vecinos.
Un caso reciente en Cancún mostró la brutal muerte de una mujer en su hogar mientras su esposo trabajaba. También hubo ataques en fraccionamientos y avenidas principales que terminaron en muertes y heridos. En Playa del Carmen, un hombre fue asesinado a tiros en un taller mecánico.
Estos hechos reflejan la gravedad de la inseguridad en Quintana Roo. Por eso, en Yucatán se intenta fortalecer la seguridad, pero la resistencia a estas medidas puede poner en peligro a la población. La prioridad debe ser proteger a mujeres, niños y familias para que vivan con tranquilidad.
