“Huacho” Díaz con sus funcionarios es el causante de los disturbios en las asambleas, acusa Mario Mex Albornoz
El fin de semana pasado dejó claro que Morena enfrenta una fuerte división interna. Durante las elecciones de consejeros, se vivieron situaciones como accesos restringidos, puertas cerradas y registros condicionados que evidencian conflictos dentro del partido.
En varias asambleas, los organizadores actuaron como si fueran dueños del partido, negando la entrada a militantes bajo el argumento de falta de espacio, aunque en realidad se favoreció a ciertos grupos. Esto generó denuncias de manipulación y favoritismos.
El conflicto principal es entre Mario Mex Albornoz, líder estatal, y Joaquín “Huacho” Díaz Mena, delegado federal, quienes disputan el control de la directiva y las candidaturas. Ambos bandos se acusan mutuamente de manipular las asambleas e impedir su desarrollo.
Se reportaron casos de acarreo y movilización de personas a distritos donde no correspondían para evitar su participación. Además, se señala la intervención indebida de funcionarios federales durante las asambleas, incluso en horario laboral, favoreciendo a ciertos grupos.
Mario Mex no explicó la mala organización ni la supuesta manipulación en la que estarían involucrados diputados locales, a quienes amenazó con sanciones en el próximo Congreso. También vinculó a funcionarios federales con las irregularidades detectadas.
Estas situaciones han generado molestia entre militantes, quienes planean presentar denuncias e impugnaciones. La tensión dentro de Morena parece lejos de resolverse y se espera que en el próximo Consejo estatal, donde se elegirá a la nueva directiva, los conflictos aumenten y puedan generar mayores divisiones.
